martes, 6 de mayo de 2014

Que alguien me saque de aquí. De estos cuatro muros de asfalto y olor a gas. Tóxico. Sólo necesito luz entre tanta mierda y oscuridad. Sólo necesito un hombro en el que apoyarme. Una palabra reconfortante. Una escapatoria. Un todo saldrá bien. Algo creíble. Nada de cumplidos. Algo.
Cuando sabes que tomes la decisión que tomes será la incorrecta. Cuando sabes que hagas lo que hagas te acabarás arrepintiendo de ello, ¿qué es lo que se hace en esas situaciones? No hay salida. Sólo puertas. Que se abren y se cierran. Y tú. Que vas y vuelves. Un vaivén continuo. No sé a quién acudir. Llorar sola no ayuda. Llorar con alguien menos. Llorar a algo puede. O solo, llorar, sola. Que hace que los problemas parezcan cada vez más grandes y me aplasten. Que mi visión de la realidad me ciegue y no me permita ver. Que me arrastre sin aliento sin saber a dónde voy. Sólo quiero saber cómo saber que estás haciendo algo por ti. Y no para contentar a los demás. Cómo tomar una decisión sin que te afecte la opinión de los demás. Sin jucios. Sólo quiero. Eso. No sentirme juzgada. Por ti. Por ella. Por el. Por todos. Por mi. Porque os juro que la autocrítica y el juicio a uno mismo es corrosivo, descabellado, cruel y perpetuo. Y clava puñales en mi espalda. Que me van hundiendo cada vez más profundamente sobre un terreno árido. Sin agua. Sin luz. Sin. Mi.

lunes, 28 de abril de 2014

Heridas.

No quería que llegase este momento. Pero es necesario. Entenderme. Entender. Por qué.
Por qué nunca pude ser feliz. Con ellos. Mis padres, como todos los niños, de vacaciones. Juntos. Navidades, lo normal. Si no era separados. No había nada. Ningún afecto por su parte. Ninguno por la mía. Es algo que desde pequeña vas desarollando. Y cuanto más tiempo pasa la bola se hace mayor. Hasta que te ahogas. Entre lágrimas. Entre palabras. Intento no respirar para no ahogarme. Hoy. Y siempre.
Nunca creer ser merecedora de ello. De amigos. De amor. Por mi. Estoy atrapada dentro de una puta red. Dentro de un muro. 
Despositas confianza en personas que aparentan ser lo que no son. Y así me va. Demuestro a quien no debo. Y aparto a quien me ama. Creí saber como actuar cuando llegase el momento. Y llega. Y me paraliza. No puedo hablar. No puedo pensar. Todo está cayendo. Conmigo. Con nosotros.
Nunca habían apostado por mi. No me habían hecho sentir importante. Simplemente. No quería irme. Y perderlos. Y perderte. Pero o estás de un lado. O del otro. Imposible a mitad.
Y ahora sólo se quiero perderme en tus pupilas. Y volver a verte sonreir. Como todas esas madrugadas en la que me dedicabas tus palabras. Tus insomnios. Tu mirada.
Seguiré luchando hasta quedarme sin aliento. Porque abrazarte es mi rutina preferida. Y querría hacerlo todos los días de mi jodida vida. Despertarme y verte a mi lado. Indefensa. Increíblemente pequeña y. Siento que si te pierdo se me sale el corazón por la boca. La impotencia se desliza por mis mejillas. Manchando mi cara de decepción. Decepción por no ser lo que siempre quise ser. Tu gran amor.
Aunque me de miedo, escribir es lo único que me queda. Los domingos empañan mis pensamientos. Puede que sea solo yo. O la lluvia que moja el cristal. O mi peor version. Y la más real. Puede que sea sólo drama. O simplemente sentirme más perdida que nunca y no encuentrar escapatoria. Tan solo un halo de luz. Tenerlo claro desde el principio hace que todo se distorsione y oscurezca al final. Oscuridad entre sábanas mojadas por la incertidumbre del futuro. Por el miedo al vacío. Al fracaso. A la decepción. Ser. Decepcionante. O ni si quiera ser. Nada. Hoy solo encuentro pesadillas envueltas en realidad. Hoy solo encuentro problemas que crei olvidados. No volver a encontrar, me, más.

domingo, 6 de abril de 2014

La nostra storia semplice.

Qué decir cuando ya no hay palabras. Qué hacer cuando ya no se puede hacer nada. Qué hacer cuando todo en lo que creías se desvanece. Sin esperártelo de nuevo. Seguimos. Nos paramos. Sigues. Te alcanzo. Me separo. Me acercas. Y el límite no sé quién lo pone. Ni hasta cuando. Pero no puedo evitar que el abismo me desespere. Y el abismo es tu ausencia. Preferir no respirar, para no ahogarme en un mar de olvidos y peleas. De celos. De caos sin orden. De desorden. De necesidades. Solo necesidades. Y mentiras. A ti. A mi. Un sentimiento que recíprocamente se apaga. Y ya no sé de quién es la culpa. Quizá solo sea un domingo negro y aterrador. Quizá sólo sea Vetusta. Quizá solo sea realidad. Quién coño lo sabe. Quién me sabe. Y a ti. Al final puedes pasar toda una vida junto a alguien que ni si quiera conoces por el mero echo de necesitarlo más que a ti misma. ¿Esto? El temor de no encontrar a alguien que nos vuelva a completar como hasta ahora, o simplemente el miedo a quedarnos solo. ¿Tan mala es la soledad? Ridículo que me haga estas preguntas después de pasarme tres cuarto de mi vida así. Quizá esa sea la razón, conocer un sentimiento que no puedes ni quieres volver a sentir. Yo ya no sé nada. Como nunca lo he sabido. Pero ojalá fuera diferente, de verdad. Ojalá por una vez en mi vida tuviera una sola certeza en vez del miedo asfixiante de no volver a ser. Nosotros.

viernes, 4 de abril de 2014

Me dueles. Me duelo. Por no saber expresar todo lo que significas para mi. Por no repetirtelo a diario. Por no demostrartelo. Por no hacertelo todo mas fácil y por ser tan complicada. Por todos los celos. Por todo lo que se me pasa por la cabeza a diario. Por el miedo a perderte y no volver a verte mas. Por seguir creyendolo aún después de todas tus ganas de convencerme de lo contrario. Por mi inseguridad. Por mis decisiones. Por mis errores y los que no quise ver. Por los malos momentos. Por herirnos en vez de amarnos. Por no contarnoslo todo. Por la desconfianza y el miedo. Por estar aqui ahora escribiendo. Pero te amo. Te amo a diario. Te amo a pesar no haber sido perfecta. A pesar de todo el sufrimiento. A pesar de mis enfados. A pesar de todo lo prestablecido. A pesar de mi confusión. A pesar de mi. Por que te amo mas que a eso. Mas que a mi misma. Y nunca podras saberlo porque eso es algo que solo puedo sentir yo. Que me duele y me arde dentro. Que noto como se me revuelve todo dentro cuando te tengo. Todo cambia contigo. Incluso consigues que yo lo haga. Por eso, gracias.

domingo, 30 de marzo de 2014

Alientos.

Haga lo que haga y pase lo que pase esto siempre acaba siendo mi vía de escape. Un refugio donde escribir y leerme para intentar entender que coño quiero. Aunque creo que por muchas entradas que escriba nunca resolveré ese misterio. Sé que una relación conmigo significa aceptar ser un puto kamikaze y que aún así te la sude, pero está claro que muy poca gente está dispuesta a tirarse a la piscina por mi, y si lo hacen, tarde o temprano saldrán de ella. Y me veo, inmóvil, fría y rígida, intentando agarrarme al último atisbo de salvación. Y poco a poco mis manos ceden y caigo en mi más profunda oscuridad. Donde sólo hay paz. Donde sólo. Sólo. Solo. Yo. Y ya no sé como encontrarme. Pero si sé cómo perderme. 

jueves, 27 de junio de 2013

Voy a llorar. Llorar. Llorar. Llorar. Llorar. Llorar. Llorar. Llorar. Y llorar. A todas horas. Sin control. Lágrimas que languidecen. Que se estremecen, una tras otras. Que resbalan. Y dilatan cada uno de los momentos que te dedica mi pensamiento.
Por favor. Sólo. Tú y yo. Tus manos entre las mías. Acariciándome. Respirándote. No sonrías. Caigo.
Enamorarse así no es sano. Pero dártelo todo no me importó. Tú eres todo. Y así lo seguirás siendo. Te quiero tal y como eres. Te odio de igual forma. Tienes defectos. Y te odio por cada uno de ellos. Y por tenerme desde siempre. Por aparecer. Y por desaparecer, sobre todo. Pero yo te busco. No me canso. Es vital. No puedo evitarlo. Te necesito. Aggg me repito tío. Lo odio. Los mismos dramas, miedos. Las mismas paranoias, ya más que vistas. No puedo con todo esto. Tú sigues con tu vida. Y yo me voy hundiendo en mi propio caos. En mi último intento de aferrarme a ti. Estúpida de mierda. No sé nada. No sé que digo. Y hablo sola. Y todo ok. Y ahora PUTAS GANAS DE SEGUIR EL SHOW Y DE CONTINUAR MINTIENDO Y EN UN TRAVELLING ALGO VELOZ SALE UN FIN EN NEGRO Y AAAAAAAAAAAAAH JODER HIJO DE PUTA TE QUIERO Y ya paro, en serio. Estoy delirando. "Pero no me estoy rindiendo. Estoy sucumbiendo". Hablar contigo me alivia, y saber lo que piensas es bien. Pero me voy porque de verdad, joder, de verdad, que no sé nada. Que te quiero y ya.

domingo, 9 de junio de 2013

Escribir para avanzar. Y progresar. Para no estancarme. Para entenderme. O no. Y canalizar. Y callarme las ganas de mandarlo todo a la mierda. Porque sé como acaba la historia. Y me niego. Y los días se hacen cada vez más cortos. Y los momentos se consumen al contacto de mis dedos con tu rostro. Y me rompo en mil imperfecciones que te buscan sin respuesta. Porque estás sin estar. Y no hay salida. Y yo tampoco. No me dejas. No nos dejamos.
Querernos se convirtió en algo esporádico. Utópico. Opcional. Quizá dramatice. Inevitable. Son dos realidades. La objetiva o la visceral. Y si esto es demasiado, me importa poco ya. Porque lo he dado todo. Cuando debía haber razonado. El control. De mis emociones cuando te pienso. Aún sigue ahí. Es verte y aún tiemblo. No es bueno. Ni malo. El principio del fin. El comienzo de yo, hecha trizas, sangrando las mismas heridas, congeladas en el tiempo, por un solo instante en tu pensamiento.
Escribo para calmar. Para no hablar de más. Consolar. A una idiota que espera con todas sus fuerzas que la salven. Irreal. Incontrolable. Lo siento. Necesito esto. Es perfecto. Por momentos. Antes de todo el dolor y el sufrimiento. Por pensar que todo esta por dentro. Que nada de esto es lógico. Desvaríos.
Soy incapaz de darle la vuelta. Verlo todo de otro modo. Lo intento. Y aquí sigo. Hasta que se vuelva a parar el tiempo. Y volvamos a encontrarnos en este mundo incierto.
Matadme.

domingo, 12 de mayo de 2013

Efímeros.


Nunca me paré a pensarlo. Hace más de un año de esto. Y nunca se me pasó por la cabeza.

Por tu culpa estoy así. Otra vez. Sin querer admitirlo. Y teniéndolo más claro que nunca. Espero que tengas un puto plan. Un plan para salvarme de este precipicio sin escapatorias. Del olvido. De ti. Lejos de mi. No sé que va a pasar. Me aterra pensarlo. De hecho, intento evitarlo a toda costa. Yo no estoy hecha para esto. O quizás sí, la que más. Lo que sé es que dejarte ir será la decisión más complicada que pueda tomar. Porque dicen que cuando quieres a alguien de verdad, debes dejarlo ir. Aunque yo no estoy de acuerdo para nada. Pero creo que no tengo opción. Decirte que no me dejes, que me acompañes. Que esto continúe, sería inútil. De cobardes. O de tremendamente valientes. Pero dios, a veces lo pienso y .

Tú puede que no me necesites. Que te olvides de mi fácilmente. Sin ningún esfuerzo. Pero para mi esto va a ser una puta pesadilla. Y real. No puedo. Querría tener el don de detener el tiempo. A lo 'Cashback'. Cuando me miras. Cuando me besas. Nadie nunca me besó así. Cuando me abrazas. Y yo me rompo. Y querría llorar. Pero de puta felicidad, joder. Porque cuando te tengo entre mis brazos, siento que no necesito nada más. No puedo. Esto me sobrepasa. Me inquieta. No quiero que se acabe. Es injusto. Estoy echa para ti. Pero tú, sí. Tú serás de otra. Y eso me mata. Me destroza. Quema. Y no quiero. Y lloro. Y exploto. Y rompo mierdas que encuentro por el suelo. Y de repente, sé que tenerte a mi lado, ahora, sería lo único capaz de sacarme de esta mierda. Que yo sola creo. Y destruyo. Y vuelvo a crear.

Ayúdame. A que todo esto que grita dentro de mi, calle. Cállalo. Cállame. Sólo tú. Y yo. En esta noria que no para. Que sólo hace que correr más y más rápido. ¿Por qué tú? ¿Por qué yo? Nosotros. Pasteleo y todo lo que quieras pero, a parte de eso, hablo de la puta relación más importante de mi vida. Que se va a ir. Sin quererlo. Sin poder evitarlo. Sin más. Tú.

Lo siento pero toda esta mierda es por tu culpa. Por lo que me haces ser. Y sentir. Y pensar. Y yo aquí. más rota que nunca. O más fuerte quizás. Porque amarte es duro, y no es fácil, pero merece la pena.

Te amo.

'Cause you´re a hard soul to save, with an ocean in the way, but I'll get around it'


M

lunes, 25 de marzo de 2013

El futuro no es de nadie.

Cuando viajas tienes mucho tiempo para pensar. O más bien para comerte la cabeza. Quizás demasiado. Pero no podéis esperar mucho más de mi. Me conocéis más que de sobra. Y esta claro que si recurro a esto es por otra de mis neurósis.
Faltan menos de 3 meses para que mi vida de un cambio de 360 grados. Tú te irás por tu lado y yo por el mio. Como si no hubiese pasado nada. Cuando en realidad ha pasado todo y tú te has convertido en algo importante. Mucho. Pero tú eso no lo sabrás. Al menos yo no te lo diré. Mejor vivir en la ignorancia a arriesgarte a que todo quede al descubierto. Frágil. Desprotegida. Sólo yo, desnundándome frente a ti. Viendo como todo lo que un día intenté ocultar, ahora aparece de entre las tinieblas de mi yo más imperfecto, saliendo a la luz. Yo, mientras, sigo preocupándome por cosas sin ninguna trascendencia. Me dan miedo los finales. Me aterran más bien. Y me cuesta enfrentarme a ellos. Intento evitarlos. Aunque sin éxito alguno. Los cambios son inevitables. Tienes que aprender a aceptarlos tal y como vengan. Porque a la larga pueden incluso beneficiarte. Pero basta ya de pensar en futuros inciertos y centremonos en el presente. O ni eso. Porque últimamente no sé ni dónde vivo. Estoy entrando en un maldito bucle de autodestrucción y ultimamente mis putas emociones son una continua montaña rusa de altibajos. Pero es algo que no puedo controlar. Ojalá. Pero es inevitable acostarme siendo una estúpida feliz y levantarme sintiéndome vacía. Inherte. Esto no es de interés para nadie, está claro. Pero una tiene que buscarse lugares donde poder evadirse de toda esta puta sociedad llena de mentiras y recelos. En fin, acabo aquí. Porque nadie desayuna con diamantes y nadie vive romances inolvidables.

viernes, 4 de enero de 2013

Todo se resume a ti.

Acudo aquí desesperada. Mi última opción. No hay más optativas. Ahogada. Exaltada. Indigno. Opresión. Soledad. Noches. Consumida como colilla. Una tras otra. Y otra. Y tú vas y vienes. Y te vuelves a ir. Y me dejas. Sola. Me confundes. Abrumada. Nunca sé que pensar. Ni que pensar de ti. De nosotros. No sé cómo me ves. Ni qué sientes. Ni por qué ésto no se me va. Tú, que eres mi mundo, y yo, que no soy nada. Y odio tener que reprimirme. Tener que ser fría. A veces sin conseguirlo. Otras sin resultado. Odio no tenerte. Odio que no me agobies. Que no me hables las 24 horas del día. Que no seas tú. O sí. Pero que yo no sea pueda ser ellas. Que no me cuides así. Que no me escuches sin que yo tenga que pedírtelo o si quiera insinuarlo. Odio despertarme cada mañana y no ver tus ojitos. No poder acariciarte. No poder dormir envuelta en ti. Odio no tenerte. No poder olerte. Odio. El que yo tengo. Por irte cada noche. Por deshacerte en un adiós. Por ni merecer tu pensamiento. Por no ser quien te quita el sueño. Por no ser necesidad. Por no. Qué más da.

jueves, 29 de noviembre de 2012

No hay yo sin tú.

Frío. Es lo único que siento. Un frío paralizante. Me recorre todo el cuerpo. Me vacía las entrañas. Me consume poco a poco. Un frío solitario. Te alejas. Y yo aquí. Idiota. Confusa. Te espero. Uno. Y dos. Día tras día. Intentando no fallar. No caer. Y estoy sola. Callada. Y el nudo en la garganta que me impide tragar. El pecho que me oprime. Y yo sin respirar. Yo. Que me impido seguir. Y no sé qué puedo hacer. Que debo. Que no puedo amarte más, joder. Que es que es imposible. Y nadie lo hará mejor que yo. Lo sé. Y tú. Que no te das cuenta. O no te quieres enterar. Y yo. Y tú. Y yo. Y tú. Y un yo que no vive sin un tú. Y yo para ti. Nada. Y tú para mi. Todo. Todo. Y MÁS. Entérate joder, abre los ojos. Tira el puto muro. Nos separa. Nos aparta. Y yo no puedo. No puedo conmigo. No puedo más. Porque cuando menos te lo diga, será cuando más te necesite.  

"Porque el nunca más, nunca se cumple y el para siempre, siempre termina".

M

domingo, 4 de noviembre de 2012

Pretéritos.

Vuelta. Y vuelta de todo. Las mismas sensaciones. Los mismo olores. El mismo domingo astromántico de todas las semanas. Sensiblera. Confusa. Intento no cometer los mismos errores. Pero no me esfuerzo. Quizás ni quiero. De hecho, lo detesto. Nunca pretendí volver. O sí. El pasado vuelve a mi, sin yo creerlo. Lo esperaba. Necesitarte. Te quería. Y te quiero. Y ahora. Ahora todo es gris difuso. Neblinas. Lana. El frío que entra en mis huesos como cuchillas cuando no te veo. No sé lo que siento. Puede que lo tenga más claro que nunca. Esto nunca fue exclusivo. Pero ojalá sólo existiéramos tu y yo en un ahora constante. Eterno. Sin pasado. Sin futuro. Solos tú y yo envueltos en sábanas y besos cada vez más necesarios.
He sido juzgada por muchos. También he juzgado a muchos. No soy santa y tampoco puta. Sólo pretendo vivir. Al máximo. Sentirme libre. Entender qué busco, qué espero. Quizás no sea capaz de volver a lo mismo. Quizás eso ya no exista. Haya mejorado. O no. Pero quiero intentarlo. Sólo sé que no todo esta perdido. Que aún hay cenizas. Y tú y yo, en el fondo, no somos tan diferentes. Y si lo somos, ¿qué más da?


M

lunes, 10 de septiembre de 2012

Hoy.

Cuesta volver a las viejas costumbres. Y tratándose de mi, era de esperar. Necesitaba evadirme. Otra cosa. Ver una película. De madrugada. El aire, cada vez más frío, entra por la ventana. Me roza los pies. Después, pensamientos. Uno tras otro llegan y se van, y vuelven a aparecer, y acaban esfumándose. Pienso en el futuro. Es inevitable. Vivir el momento está bien, es lo que uno espera de sí mismo. Pero no es para mi. Y ojalá fuera capaz de decir lo contrario. Pero no puedo engañarme. Ni quiero. Estoy cansada de mentiras. De falsas promesas. De esperar. Y es lo único que puedo hacer. Esperar. Y pensar que mañana será mejor que hoy. Peor que pasado. Diferente. Cambios. Más. Aún más cambios. Y evolución. Evolucionar. Hoy. Mañana. Dentro de un mes. Y dentro de 50. Y a lo mejor yo sigo igual. O no. Las personas pueden cambiar. Digo yo. Y si no, a otra cosa. Escribir sin pensar. Sentir  algo. Después, nada. Hoy no es un buen día. Tengo un nudo en la garganta. Y no sé como deshacerme de él. Lo intento. Pero cuánto más pienso, más grande se hace. Y si no pienso... ¡qué coño! No puedo no pensar. Y aunque quisiera, estoy segura de que me comería el tarro por no hacerlo. Y se acabó. No me entiendo. Joder. Intento ser sincera conmigo misma. Y mirar. Mirar dentro de mí. Pero no sé que quiero. Bueno, sí lo sé. Pero son demasiadas cosas que se van acumulando una tras otras, impidiéndose a sí mismas, llegar a convertirse en algo más. Actos. Sólo se quedan en deseo. En sueños. En nada. Exasperante. Pero ojalá supiera qué hacer. Hipócrita. Sé perfectamente lo que quiero hacer. Lo que tengo que hacer. Dejar de culpar a los demás por mis malas decisiones. Por mis equivocaciones. Por estar de mal humor. Por llorar. Y por llorar por alguien. Sufrir. Y por reír cuando no me apetece. Por compromiso. Y por el miedo. Al fracaso. A la oscuridad. A lo desconocido. A no enamorarme. Y a no enamorar a nadie. Por no aprovechar cada instante de esta vida tan jodidamente corta. Por no vivirla al máximo. No saber apreciarla. Y por no aceptarla tal y como es, con o sin final feliz. Vivir. Sin sentido.

Ti penso... Me encanta el italiano. Italia. Roma. Roma, que me mata. Porque no me deja. Nunca. Me acompaña. Está en mi. Siempre. Dentro. Por mis rincones. Los más oscuros. Y en la luz. Todos tenemos luz. Aunque no todos sepamos mostrarla al exterior. Roma. Está inquieta. Me remueve. Me hace llorar. Por abandonarla. Cada año. Y amarla. Al volver. La necesito. Y ella a mí. Pero sobretodo yo a ella. Y escaparme. Olvidar mi vida. Empezar de 0. Olvidarlos. A todos. Y ellos a mi. Y vivir. Quiero vivir. Ser egoísta. Lo siento. Quizás sólo lo sea en mis pensamientos. Pocas veces lo demuestro. Y lo prefiero. Bueno. No. Miento. Porque serlo con la gente que de verdad te quiere, es peor que serlo a diario. Pero aún así, seguimos. Sigo. A pesar de todo. De las sombras. De la luz. Días grises. Y rojos. Los peores. Y decepciones que se suceden. Sin tú poder evitarlas, en su mayoría. A veces, contigo mismo. Seguimos. Egoístas. Masoquistas. Idealistas. Inconscientes.
Escribo.
Shakespeare decía que... "Estamos hechos de la misma sustancia de los sueños". A mi me gusta pensar que es verdad.


M.

martes, 19 de junio de 2012

"Que sea cierto el jamás."



Cuando te das cuenta de que tu ya no eres dueño de tus palabras. De tus acciones. De tus pensamientos. De tu vida. De ti. Es cuando recapacitas. Piensas. Noches. Oscuridad. Lágrimas. Tú. Y te das cuenta. Tú. Eres tú quien lo dirige todo. A su antojo. Como quiere. Como no quiere. Lo haces. Sin pensar. O sabiendo más que de sobra que eres tú. Tú eres quién dispone todo. Quien maneja dos cuerpos. Dos vidas. A mi. Y yo te dejo. Te lo ruego. Te ruego que lo hagas. Que lo sigas haciendo. Que no pares. Jamás. Y que sea verdad. Que me controles. Que no dejes que me caiga. O que me sueltes y ni te importe. Pero que seas tú. Y que yo sigo aferrada a tu espalda. Al hueco entre tu cuello y tu hombro. Que es mío. Y no hay más. No puedo valerme por mi misma desde que has aparecido. Por suerte o por desgracia. Pero no quiero tener que hacerlo. Y necesitarte es exasperante. Asfixiante. Cruel. Eterno. Tú. Pero da igual. No  importa. Que me conozcas. Que sepas todo. Cuando me desarmas. Que me miras. Y yo. No sé. Me derrumbo. Y ya. Y me abrazas. Y me siento en casa. En tu olor. En tus manos. En ti. Tú. Y ojalá que el puntero del reloj se pare en tu boca. Y que esta noche eterna desaparezca y vuelvas. Porque el silencio me consume. Y mi cama huele a ti. Y yo desvarío. Y tú sigues sin venir.

M.


lunes, 2 de abril de 2012

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos TÚ y YO.

Porque por más que me empeñe en verme como la única culpable de nuestro intento fallido de ser felices durante algún tiempo (sin necesidad de especificar), tú eres, en realidad, el único que intenta sabotear cualquier resquicio de luz posible. El puto obstáculo que se interpone entre yo y tu tú de verdad. Porque yo no necesito caretas. No necesito esa máscara que te colocas cada vez que intuyes que alguien podría hacerte sentir algo fuerte y de verdad. Algo inmoral. Insano. Ridículo e inconveniente. Arrollador. Quizás yo desvarió. Porque a ti ya no te importo una mierda. Menos que eso. Ya no te importo ni el moho de la misma mierda tirada en medio de un parque por el que nadie pasa desde hace días. Pero eso no es lo que me haces ver cada vez que te interesa. Porque eres cruel. Calculador. Y extremadamente egocéntrico. Y no te importa que tus palabras hieran. Que me hieran. Que me hagas daño a morir y parece que eso te gusta. Que me duela hasta en lugares que no sabía que existían. Que yo tenga que estar echa una mierda con los ojos rojos y corridos de rimmel tirada en el suelo de mi habitación llorando como una pobre ilusa que se trago las palabras de un desgraciado que pretendía ser feliz durante un tiempo determinado mientras esperaba algo más. Y que te encante saber que yo aún sigo flipada por ti como el primer día. Y que quiera tenerte para no necesitarte porque eso es lo difícil. Porque sí, parece que si un amor nos llega muy fácil no nos creemos que es de verdad. Parece que las cosas tienen que ser difíciles para que creamos en ellas. Pero a mi me da igual. Porque jamás me han puesto las cosas fáciles y no me importaría para nada que lo nuestro fuera una excepción. Que me amaras joder. Que me quisieras tantísimo como yo a ti. Que te dieras cuenta de que en mi puedes confiar. Abrirte. TÍO. QUE ESTOY AQUÍ. MIRÁNDOTE. MURIÉNDOME POR DENTRO. QUERIENDO COMERTE LA BOCA Y TODO LO DEMÁS. Pero esos pensamientos te los callas para gritártelos a ti misma en las noches de insomnio (todas, en realidad), en vez de gritárselos en su jodida cara de arrogante. Pero sabes que cuando te mire estás muerta. Fin de la partida. A la mierda tu orgullo. Porque nadie que no sea él conseguirá algo contigo, tan sólo con una maldita sonrisa o el roce de su mano con la tuya. O MENOS INCLUSO. Tan sólo con que te hable por el BB MSN o te mencione en Twitter (o a veces con tan sólo un RT).



Pero en el fondo todo esto no sirve de nada. Porque te sigues sintiendo tan pequeño e insignificante como es humanamente posible. Porque por más veces que te cambies el pelo, o vayas al gimnasio, o salgas los fines de semana a emborracharte con tus amigos para intentar olvidar una fibra más de su cuerpo, tú te sigues yendo sóla a la cama repasando hasta el último detalle y preguntándote qué hiciste mal o cómo pudiste malentenderlo. Y cómo durante ese breve instante pensaste que eras TAN feliz. A veces hasta te convences de que, al final, él verá su error y aparecerá en tu puerta. Pobre ilusa.
Y es entonces cuando no puedes evitar hacerte la pregunta que tanto temes y que posiblemente después de unas cuantas hostias sepas responder por ti misma. Y me refiero a: ¿Por qué me tengo que enamorar de una persona que sé que no es buena? Pero claro, sabes perfectamente el por qué. El por qué que no es  más que porque esperas equivocarte, tía. Porque cuando hace algo mal, lo ignoras. Pero cada vez que hace algo bueno, te conquista otra vez y pierdes esa discusión que inevitablemente mantienes contigo misma sobre por qué no te conviene. Y cuando ese argumento acaba y tú ya lo has perdido todo, te das cuenta de que es entonces cuando estás realmente jodida y que ya sólo te queda dejar que el tiempo pase y que las noches no sean demasiado largas.

Ya he tenido dramatismo de sobra, por hoy.

M

domingo, 28 de agosto de 2011

Día tras día. Noche tras noche.


Este verano me he puesto hasta el culo de cine. Mucho Woody Allen, más que nada. Pero de lo que si hubo mucho fue también de Summer y Tom. "500 days of Summer", una de mis películas favoritas, diría yo. Me siento muy identificada con Tom y buff..creo que es una de las razones por las que me flipa tanto Gordon-Levitt. Si no me la he visto 500 veces , no me la he visto ninguna.




-M-

jueves, 25 de agosto de 2011

Una imagen vale más que mil palabras.


Digamos que este verano ha sido un tanto caótico, cosa que se ha visto reflejada en el blog. No tenía ni ganas ni imaginación para escribir, para que mentir. Pero vuelven los cambios. Y con ellos las ganas y la imaginación. De ahí el cambio en la apariencia del blog a un proyecto algo más personal pero sin tanto drama. No puedo prometeros el fin de mis entradas sensibleras, de mi bipolaridad, ni tampoco de dejar de hablar de mis dramas intrascendentes y jodidamente inconvenientes. Seguiré escribiendo sobre rayadas y demás estupideces que me sucedan a diario pero, sobretodo, pretendo hablar de muchas de mis pasiones (moda, música, cine, etc) para no aburrir del todo al personal.

Gracias a todos los que seguís leyendo este pequeño cajón desastre y hasta el próximo post.    




-M-

sábado, 30 de abril de 2011

Pestañas mojadas, inundadas por ti.

Han sido días cargados, llenos de cafeína y mucho desconcierto. Yo la primera. Insoportable. De ahí el no haber dado señales de vida hasta ahora. Pero no quiero que las malas vibras también aparezcan por aquí. No, eso sí que no. Y menos ahora. Menos ahora que por fín está pasando. Por fín lo veo todo blanco y negro. Paso del gris y sus símiles. Toca reír. Parar de llorar y no sentirme mierda por no hacerlo. Fín de semana jodidamente difícil. En estas situaciones no querría saber en qué día vivo. Hará un año. Ella ya no está y por las noches la noto presente. Escuchándome. Sabiendo que lo necesito, que necesito recordarla. Y aún así, me cuesta la vida.

   Pero...
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos y mi voz no te toca,
parece que los ojos se te hubieran volado,
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma,
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía;
Me gustas cuando callas y estás como distante,
y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Poema 15 (Veinte poemas y una canción desesperada) 

Pablo Neruda.

Si algo se me da bien es cambiar de tema. Y qué tema. Empieza por 'B' y termina por 'ECA'. ¡SÍ! Hace como un mes que Marina se come la cabeza. Una beca para una escuela de diseño de moda en Mílán. Ideas confusas y muchos nervios. Y después de tanto agobio, llamada y BECA. La conseguí. Y lo mejor es saber que todo el esfuerzo valió la pena. Aventura que comienza el 27 de Junio. Ojalá fueran así todos los finales de curso.

Cuenta atrás. 5 d / 131 h / Tú + Yo.

Post dedicado a María, mi ángel etéreo, mi luz en este camino de sombras.

jueves, 24 de marzo de 2011

Fuera de cobertura.

"  We like to watch you laughing,
you pick the insects off plants,
no time to think of consequences"

Son días raros. De esos de no querer hacer otra cosa que meterte en la cama y no querer salir en un mes. Días de asqueante rutina. Días de mañanas de ojos pegados. Días de noches de párpados pesados. Días de pies descalzos y escalofríos. Días de rotus fluorescentes y uñas mordidas. Días de caos pero nada que contar. Días de imaginación bajo mínimos. Son días raros, que no diferentes. Susceptibles. ¿Somatizarlos? Qué remedio. 
Son días de tomar decesiones. De madurar. De crecer de golpe. Dias de consecuencias. De miedo al futuro. Al fracaso. Días de pocas espectativas y de enredos en el pelo¿ Alguna idea? Sí. Coca Cola y un peine.
Mañana volveré, con más ánimos, con algo que contar, con ganas de seguir. Me lo prometo.

Marina loves you.

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